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“Contra el estado terrorista; resistencia y acción feminista”. Esa fue la frase que eligieron las Feministas Autoconvocadas de Los Ríos para conmemorar el pasado 8 y 9 de marzo en Valdivia. Este año se convocó de una manera distinta: las valdivianas prefirieron paralizar la jornada del lunes 9 de marzo para realizar la marcha de conmemoración del Día Internacional de la Mujer, mientras que el domingo 8M se programó un masivo encuentro artístico con una feria de oficios.

Fotografía por Fabiola Pontigo

El Paseo Libertad fue el espacio que albergó el 1er Festival Lluviosa, iniciativa autogestionada levantada por distintas artistas regionales. ¿Su misión? dar a conocer talentos femeninos; cantantes, poetas, performers y bailarinas. Sin dudas, una gran jornada que contó con una amplia asistencia y la participación de diferentes exponentes musicales de la región. En la ocasión estuvieron presentes bandas con años de trayectoria como Sortilegio, así como también fue una instancia de debut para algunas artistas, quienes encontraron en este espacio un escenario propicio para mostrar sus canciones.

Pero, ¿cómo nace este evento? y ¿quiénes están detrás de este festival inolvidable?, conversamos con las gestoras de Lluviosa sobre esta 1era versión, sus trayectorias y cómo es ser mujer en la industria musical.

Melisa Toro, al centro de la foto, cantando en Lluviosa. Fotografía por Fabiola Pontigo

“Fue una excelente instancia para realizar un sueño, poder levantar un evento entre todas quienes hacemos música y trabajamos en torno a ella en la ciudad. Nos conocimos a medida que nos convocamos como trabajadoras de la música tras el estallido social, momento donde salieron a la luz todas las problemáticas que nos unían en el medio”. Recuerda, Melisa Toro quien es en la actualidad vocalista de la banda Malicia, gestora cultural, arquitecta y artista integral.

“Lluviosa para mí es la manifestación y despliegue de todo el potencial femenino musical sororo del territorio por años silenciado y discriminado. Fue una experiencia revitalizadora y potenciadora de todos los saberes y talentos regionales de trabajadoras de la música”. Nos cuenta Marcia Paredes, una de las gestoras de Lluviosa, e integrante de la Asamblea Autoconvocada de Trabajadoras de la Música. Marcia es vocalista y compositora de la banda valdiviana Sortilegio Trío, que también se presentó el 8M en el Paseo Libertad.

Fotografía por Constanza Rutherford

“Una experiencia increíblemente hermosa, en primer lugar, jamás había trabajado sólo con mujeres. De hecho siempre es todo lo contrario, trabajo casi siempre sólo con hombres”, relató la sonidista a cargo del festival: Reina Canto Cruz. LLuviosas marcó un precedente en Valdivia, pues fue un festival 100% integrado por mujeres, no solo en el escenario, también en la producción y área técnica. “Mi misión fue encargarme del audio, junto con tres colegas, ellas en escenario y yo en la consola. Este festival significó además, el conocer mujeres extremadamente hermosas, en todos los sentidos, sentirme apoyada”. Reina trabaja como sonidista freelance, y en diferentes productoras. Siendo la encargada en distintos eventos del audio, también de checar conexiones; así como de montar las bandas, y también del sonido en obras de teatro.

En esta oportunidad diversos estilos musicales, proyectos valdivianos y regionales, tuvieron cabida en el escenario. Durante la jornada mujeres con amplia  trayectoria y otras que se atrevieron por primera vez a salir en escena, no solo conmemoraron el 8 y 9M, también ocuparon esta plataforma para visibilizar su trabajo en el área de la música y consolidar la escena protagonizada por mujeres en la región. 

“Es una experiencia que todavía no logro procesar por completo. Después de varios años tocando con un poco de miedo, muy insegura, en un entorno  tan masculino. Lluviosa fue la manera perfecta de lanzarme sola en el escenario junto a compañeras fuertes y talentosas. Para mí fue la rebeldía, la desobediencia, la autogestión, la sororidad y el amor en su expresión más intensa y descarnada.” Nico Montano presentó por primera vez su proyecto solista de post-industrial llamado RADIATTA el pasado 8M, y también fue parte del equipo organizador que levantó Lluviosa. Actualmente es directora creativa de La Fauna Estudio e ilustradora bajo el nombre de Prottocandy. Nico Ha trabajado por y para la escena musical local desde el año 2015 como VJ, realizando proyecciones en vivo para varias bandas locales y nacionales.

Fotografía por Constanza Rutherford

Las mujeres que aportaron en este espacio feminista buscan crear una instancia que promueva la libertad de expresión y contemplación artística, uniendo a quienes luchan contra el patriarcado, a través del “Artivismo”. Expresando en cada uno de sus trabajos la desigualdad de género en la industria cultural, con énfasis en la escena musical. Por medio de la autogestión, se logró con éxito levantar esta instancia, formando tejido social entre mujeres trabajadoras de la música y el arte. 

“Para mi la música es una experiencia emocional constante, consciente e inconsciente, es el factor común de todas las acciones que me permiten vivir y una herramienta de expresión que me ayuda a crecer.” Relata Alexandra Lyselott, otra de las gestoras de Lluviosa. Actualmente, Alexandra se dedica a la consultoría acústica en el contexto ambiental, realizando en paralelo un postgrado donde investiga la ciudad como objeto sonoro. “El Festival Lluviosa significó una oportunidad para sanar heridas del patriarcado, mientras me vinculo con las mujeres y disidentes del territorio donde actualmente pertenezco”, concluye Alexandra.

Que este festival haya tenido lugar en la efervescencia que destapa el 8M y la conexión generada entre mujeres, logró proponer un ambiente cariñoso, seguro y sororo. “La música como todas las artes expresa a través del sonido y sin intermediarios, es capaz de transmitir, humanizar y sensibilizar a las personas a través de narrativas sonoras que pueden llegar a conmover.” Astrolabio, productora y fundadora del ciclo de fiestas techno Cyberia Connection y una de las gestoras de Lluviosa. 

Escenario Desnivelado

Las mujeres que fueron parte de lluviosa concuerdan en que se enfrentan a un escenario desigual como trabajadoras de la música. “La escena musical no la componen sólo músicas, hay tantas compañeras que resisten desde el sonido, las visuales, la escenografía, la producción, el booking y aún necesitamos que se vean más. Vamos para allá”. Nos cuenta @Prottocandy_ “falta consolidarnos en la industria musical desde todos los ámbitos, no sólo como intérpretes y compositoras”.

La confianza en una misma es un tema que se repite, sobretodo en la opinión de trabajadoras en el área técnica. Hasta el momento es común que las mujeres sean recluidas a cumplir ciertos roles dentro de la industria, a pesar de que hay mujeres multifacéticas y con todas las capacidades necesarias para levantar un escenario. 

Fotografía por Fabiola Pontigo

“Debemos siempre enfrentar la discriminación, nos tienen poca confianza, creo que es más en la parte técnica que en la artística. Es más común ver mujeres arriba del escenario que detrás de ellos o manejando consolas de audio”, plantea Reina. “También creo que el acoso es otra situación que debemos enfrentar dentro de la industria musical, hay que dejar muy claro desde el principio que nos respeten, y aún así se sobrepasan mucho, obvio, no todos, pero la gran mayoría, por redes sociales, por teléfono y en los mismos shows”.

Melisa también evalúa que los desafíos para las mujeres en la escena musical son adquirir confianza y carácter, para así alcanzar mayor autonomía y poder evadir las prácticas violentas y machistas que están normalizadas. “Todo está en involucrarse y compartir el conocimiento, hacer un gran tejido desde lo femenino, lo acogedor para poder extirpar antiguas prácticas que segregan, excluyen y hacen que estemos cada vez más lejos de ser autosuficientes en lo musical”.

“Creo que nuestros principales desafíos son atreverse y dejar de lado los miedos y límites que la sociedad machista ha impuesto sobre nosotras, darse cuenta que una realmente puede hacer lo que quiera y no es menos o más capaz y/o creativa por ser mujer”, asegura Alexandra.

Poner fin a la violencia de género abarca desde detener los femicidios hasta eliminar toda la violencia simbólica que ejerce el patriarcado. Es por ello que buscar la paridad en los oficios ligados a la escena musical es el primer paso para acortar la desigualdad de género, entendiendo que paridad no es sólo igualdad en número, sino que en la libertad de opinar y participar sin sufrir ningún tipo de acoso ni violencia.

Fotografía por Fabiola Pontigo

Astrolabio evalúa que otro desafío para las mujeres dentro de la industria de la música es “sin duda la falsa visibilidad femenina donde hombres gestionan espacios para mujeres sexualizándonos como producto, no creo en esas gestiones. Ser mujer, músico y del sur es muy difícil. Lo mínimo que podemos hacer es apoyarnos entre nosotras generando estas instancias.”

Finalmente, Marcia propone que para enfrentar estos desafíos hay que “continuar reflexionando y accionando en la visibilización de nuestras experiencias de violencia de nuestro género en el gremio musical, seguir luchando por la equidad de género en la industria, exigiendo espacios seguros y dignos para nuestro desempeño, desarticulando las redes machistas existentes. También seguir potenciando espacios de trabajo colaborativo entre mujeres trabajadoras de la música”.

Las experiencias de violencia de género en la escena musical son reiteradas, sin embargo, la suma de actividades levantadas por mujeres como espacios seguros permiten revertir esto. El trabajo vinculado de mujeres favorece el empoderamiento de aquellas que han visto su libertad de expresión coartada.

LLuviosa fue un espacio para alzar la voz, para reconectarse con mujeres de diferentes generaciones que quisieron expresar, a través de su arte, su disgusto con la sociedad machista. Una instancia libre de violencias, que se gestó con mucho trabajo y dedicación en miras de dar un lugar a todas las mujeres “que unen sus dones y trabajos en levantar (la instancia) y ponerla en valor” (extracto sacado de su instagram @lluviosavaldivia)

Fotografía por Fabiola Pontigo

A dos meses de Lluviosa, reconectamos con las emociones de ese día. La acción colaborativa de mujeres remueve energías, y si bien el confinamiento no permite reuniones como la que vivimos el 8M, mantener la comunicación activa es esencial para seguir cuestionadonos, compartiendo, construyendo y tejiendo feminismos. Sin dudas la expansión del Covid19 alrededor del mundo nos ha puesto en un escenario lleno de incertidumbre y desventajas, sobre todo para nosotras. Las cifras han sido claras en las últimas semanas; la violencia de género bajo el actual contexto se ha incrementado considerablemente. Las tareas domésticas, el trabajo de los cuidados, una doble o triple jornada laboral son situaciones que necesitan ser visibilizadas y frenadas.

A pesar de estas circunstancias, muchas artistas han hecho uso de la redes sociales como una forma de mantener la comunicación, levantando actividades online de difusión de arte y música. Sin embargo, y pese a todos los esfuerzos, la desigualdad existente sigue manifestándose en muchas instancias y festivales, pues estos no contienen paridad, o un número significativo de mujeres y disidencias en sus plataformas.

Aunque las feministas valdivianas decidieron no convocar una marcha el 8 de marzo, finalmente sí se marchó ese día: espontáneamente las mujeres presentes recorrieron las calles del centro para exigir justicia. Esa misma efervescencia nos convoca hoy, a dos meses del 8M, a reflexionar en torno a nuestro quehacer en confinamiento, e invitarlas a seguir movilizándonos, a exigir paridad, justicia y fin a la violencia de género incluso desde el distanciamiento social.

 

Fotografía por Constanza Rutherford