Click "Enter" to submit the form.

El estallido social que vivimos en Chile, resultado de décadas de abuso y desigualdad extrema que causa el modelo neoliberal instaurado desde la dictadura, ha recibido como respuesta gubernamental el estado de emergencia, toque de queda, militarización, represión, muertes y violencia. Las feministas y las mujeres somos parte central del movimiento social que hoy reclama en las calles por vidas dignas y libres de violencia, imposibles bajo el modelo capitalista, racista y patriarcal imperante.

El movimiento feminista ha sido fundamental en la transformación de la sociedad: el derecho a la educación, el derecho a voto, la lucha anti-dictatorial, movilizaciones por la libertad de decidir sobre nuestros propios cuerpos, tomas de liceos y universidades por una educación no sexista y libres de violencia sexual, entre otras. Las multitudinarias manifestaciones del 8 de marzo de este año han hecho evidente que la violencia estructural recae de maneras específicas sobre las mujeres y las niñas. La amplitud de esa movilización expresa que el malestar y la opresión de las mujeres por décadas resulta intolerable para una parte cada vez mayor de las mujeres y de la sociedad en general.

A pesar del protagonismo feminista en la movilización que ha abonado a este estallido social, nuestras demandas permanecen invisibles en los discursos que explican las causas o proponen soluciones a lo que estamos viviendo. No basta con reconocer que las mujeres cargan un peso desproporcionado de la grave desigualdad social que es consecuencia de este modelo que precariza las vidas; no basta con reconocer que las mujeres sufrimos violencia por el hecho de serlo tanto en tiempos de “paz” como en contextos de militarización, como el estado de emergencia. La violencia política sexual que muchas mujeres estamos viviendo por parte de agentes del Estado no es nueva, es parte de la lógica del poder patriarcal y recrudece en contextos de violencia estatal legitimada por los gobiernos.

Las propuestas feministas contribuyen a socavar las estructuras del sistema patriarcal y neoliberal. Es imprescindible que sean parte central de las reivindicaciones del conjunto de los movimientos sociales.

Repudiamos el estado de emergencia impuesto en gran parte del país, la violencia estatal, el cerco informativo que oculta y distorsiona lo que está ocurriendo, la criminalización de la protesta, así como los anuncios del gobierno que no guardan ninguna relación con la profundidad de las demandas sociales.

Llamamos a continuar la movilización, a fortalecer las organizaciones en los territorios y la articulación de los movimientos sociales.

SOMOS +

Juntas nadie nos detiene